Samuel Carabajal fue director de la Escuela Nacional N.º 145 durante la década de 1920. Se desempeñaba en ese cargo cuando la escuela fue trasladada en 1925 desde Agua Hedionda al lugar entonces denominado Estancia San Antonio. Posteriormente continuó en la dirección cuando el establecimiento comenzó a funcionar en la localidad de Valle Hermoso el 24 de abril de 1927.
Durante su gestión la matrícula escolar aumentó y el plantel docente se amplió con la incorporación de la maestra ayudante María Vicedo de Carabajal. Además de su labor docente, Carabajal actuó como corresponsal del periódico Los Principios, donde publicó artículos sobre la educación y sobre distintos aspectos de la vida y el desarrollo de Valle Hermoso. Su figura se vincula así tanto con los primeros años de organización de la escuela como con la vida cultural e institucional de la localidad.
El folleto es un documento publicitario de 1937 emitido por Furst Zapiola y Cía., una empresa inmobiliaria con sede en Buenos Aires. Anuncia la subasta de 681 lotes en el "Barrio-Parque Loma San Jorge", ubicado en la Estación Valle Hermoso (F.C.C.N.A.), Sierras de Córdoba, frente al Camino Nacional a La Falda.
Incluye:
Texto descriptivo: Resalta la ubicación privilegiada, clima sedante, accesibilidad por tren y omnibús, servicios (luz, agua, teléfono, comisaría, escuela), y paseos cercanos como Pozo Verde, Baño de la Castellana y Capilla San Antonio.
Condiciones de venta: Base de 1 peso por mes por lote, en 120 cuotas sin interés. Subasta el 27/02/1937 en Buenos Aires y 28/02 en Valle Hermoso (Hostería San Antonio).
Elementos visuales: Mapa detallado de lotes, mapa regional con distancias, y fotografías de paisajes, estación, hostería y edificios locales.
En este testimonio, Liana Rodríguez Périer recuerda su llegada a Valle Hermoso en 1947 y relata la relación de su familia con el padre Leclef, figura central en la vida religiosa y comunitaria del lugar. La entrevistada describe cómo su padre, el profesor Rodríguez Périer, colaboró estrechamente con el sacerdote en diversos proyectos vinculados a la capilla San Antonio.
El relato se centra especialmente en la reconstrucción y transformación de la capilla, mencionando a las personas que participaron en la obra, entre ellas el propio Rodríguez Périer y el constructor Tonkovich, bajo la dirección del padre Leclef. También se recuerda la bendición del edificio por parte de Monseñor Lafitte. La entrevistada explica además algunos aspectos arquitectónicos de la capilla, como su orientación original hacia la antigua estancia San Antonio y la posterior adaptación del acceso cuando la ruta nacional pasó por detrás del edificio. Finalmente, narra cómo el diseño del pórtico de entrada se inspiró en una fotografía de una abadía belga donde había vivido el padre Leclef, cuyo modelo fue adaptado para la fachada de la capilla. El testimonio aporta recuerdos personales y detalles sobre la historia de la capilla San Antonio y sobre el papel que desempeñaron el padre Leclef y la familia Rodríguez Perier en su desarrollo.
La Escuela Nacional N.º 145 tuvo su origen en el año 1918 en el paraje Agua Hedionda, en el departamento Tulumba, provincia de Córdoba. Fue creada en el marco de la expansión del sistema educativo nacional que, desde fines del siglo XIX y comienzos del XX, buscaba extender la escolarización primaria hacia zonas rurales y poblaciones dispersas del interior del país. En sus primeros años la institución funcionó con una matrícula reducida —alrededor de 28 alumnos— y con una estructura docente mínima destinada a atender los primeros grados de la enseñanza primaria.
Durante este período inicial la escuela estuvo a cargo de distintos docentes que desempeñaban funciones directivas y de enseñanza simultáneamente, entre ellos Blanca Pura Páez de Allende, Dardo Argañaraz (hacia 1921), María Elena Rogero de Sáenz (1922) y posteriormente Samuel Carabajal. Como ocurría en muchas escuelas rurales de la época, el funcionamiento institucional dependía estrechamente de la dinámica demográfica de la región y de las condiciones de acceso de la población escolar.
Un cambio significativo se produjo el 1.º de diciembre de 1925, cuando, debido a la disminución de la población escolar en el área original, el material y la organización de la escuela fueron trasladados al sitio que entonces se conocía como Estancia San Antonio. Este traslado respondió a la necesidad de reubicar el establecimiento en un espacio donde existiera una mayor concentración de población y mejores condiciones para el desarrollo de la enseñanza.
Poco tiempo después, en la correspondencia oficial comenzó a sustituirse la denominación “Estancia San Antonio” por la de Valle Hermoso, nombre con el que se consolidaría la localidad en los años siguientes. Finalmente, el 24 de abril de 1927 la Escuela Nacional N.º 145 comenzó a funcionar formalmente en dicha localidad, manteniendo como director a Samuel Carabajal. A partir de entonces la institución inició un proceso de consolidación ligado al crecimiento del poblado, favorecido por la presencia de servicios e infraestructuras que caracterizaban al nuevo núcleo urbano, como el ferrocarril, el correo, la provisión de electricidad y la instalación de diversos comercios.
En ese contexto la escuela experimentó un rápido aumento de matrícula y de personal docente, reflejo del crecimiento demográfico y de la progresiva radicación de familias en la zona. De esta manera, la Escuela Nacional N.º 145 se convirtió en una de las instituciones fundamentales para la organización social y educativa de la naciente comunidad de Valle Hermoso, acompañando el proceso de conformación del poblado y desempeñando un papel central en la escolarización de su población infantil.
José Ferrarini (Zelbio, Italia, 1886 – Buenos Aires, 1975) fue un empresario ítalo-argentino que desarrolló una importante trayectoria en la industria metalúrgica, la hotelería y el negocio inmobiliario. Llegó a la Argentina en 1907 y, tras comenzar como operario metalúrgico, fundó en 1914 su propia fábrica en Buenos Aires, que con el tiempo se convirtió en una empresa de gran escala dentro del sector.
Desde la década de 1930 invirtió en el desarrollo turístico e inmobiliario de las sierras de Córdoba, especialmente en el Valle de Punilla. Allí adquirió hoteles y promovió loteos y urbanizaciones en localidades como La Falda, Huerta Grande y Valle Hermoso, acompañando estos emprendimientos con obras de infraestructura, entre ellas diques y redes de distribución de agua para abastecer los nuevos barrios.
En Valle Hermoso su presencia fue particularmente significativa: participó en el loteo de tierras y realizó varias donaciones a instituciones locales, entre ellas los terrenos y el edificio de la municipalidad, aportes para la construcción de una iglesia, la sala de primeros auxilios, instalaciones deportivas para el Club Racing y apoyo a la Sociedad Italiana local. Estas acciones contribuyeron al proceso de crecimiento urbano e institucional de la localidad durante mediados del siglo XX.